Puesta en Juego del Balón en la Iniciación Deportiva

Autor

Antonio Carrillo Ruizantoniocarrillo

  • Entrenador Superior de Baloncesto
  • Director Técnico del CB Viladecans-UE Sant Gabriel
  • Autor de los libros: El básquet a su medida: escuela de básquet y pre-mini
  • Colaborardor de la revista Clinic
  • Colaborador técnico: FCBQ, AVEB, AMEBA…
  • Conferenciante nacional e internacional

 

Saque de banda y fondo en minibásquet

¿Cuántas veces se saca de banda o de fondo en un partido en iniciación deportiva? Son numerosas porque los marcadores son abultados (diferencias técnicas y físicas entre los equipos), porque hay interrupciones diversas (golpes…) y porque los niños/as comenten muchas violaciones del reglamento dado que no dominan aún ni su cuerpo ni el balón (faltas personales, pasos, dobles...)

Unas de las características más comunes en la etapa minibásquet es la agrupación de los participantes en torno al balón ya sea en el desarrollo de un partido con el balón en juego o en los diferentes saques de banda y fondo que se producen durante el transcurso del mismo. Esto, a su vez, comporta arrastrar consigo a sus respectivas parejas defensivas produciéndose una aglomeración de niños en un espacio reducido de juego. (Ver figura 1)

fig01

Durante las diferentes categorías que conforman la etapa minibásquet (escuela de básquet, pre-mini y mini) se deberían reconducir dichas agrupaciones mediante juegos que trabajen la dispersión en torno a un objeto para que se faciliten más espacios de acción tanto al jugador con balón como para los posibles receptores del mismo.

 

1. Saque de banda

Sólo haremos una pequeña distinción: si el saque de banda se produce en campo defensivo u ofensivo porque habrá mayor o menor espacio de acción.

1.1. Saque de banda en campo defensivo

En un principio, permitiremos la libertad de acción para observar qué hacen (quién se acerca y se aleja, quién engaña, quién busca un espacio libre…) Después, se pueden introducir algunas premisas, como por ejemplo, “debemos jugar lejos del balón y separados de los compañeros” para facilitar dichos espacios de recepción pero, no será una tarea baladí. Por lo tanto, el cómo lo vamos a desarrollar, será muy importante.

Poco a poco, deberíamos aumentar el trabajo de las percepciones (sobre todo visuales y auditivas) –el baloncesto es, sobre todo, visual- que enriquezcan sus acciones. A modo de ejemplo, lo primero que deberían hacer los niños/as cuando el árbitro hace sonar su silbato es parar y mirarlo (para saber qué ocurre) y, lo segundo, ver hacia donde señaliza la acción para saber si se ataca o se defiende. Este trabajo puede reforzarse con la indicación desde la banda por parte del educador de algunas palabras claves como “nuestra”, “sacamos”, “corremos”… que ayuden a los niños/as a reaccionar con la rapidez necesaria para sorprender a los componentes del equipo contrario. Al igual que se le dan indicaciones a los jugadores sin balón, también habrá indicaciones para el jugador que efectúa la puesta en juego del mismo: “sepárate de la línea de banda” –aumentaríamos el campo visual-, “mira a un lado y pasa al otro”, “engaña por arriba y pasa por abajo y viceversa”… A partir de aquí, introduciríamos nuevas premisas que nos ayudarían a conseguir dicho objetivo como: “sacar rápidos”, “saca el jugador que está más cerca del balón”, “recibimos en carrera”…

Llegados a este punto, se pueden introducir otras normas, no muchas, pero que favorezcan ese estilo de juego que se pretende. Como ejemplo “nadie juega por debajo de la línea del balón” en un saque de banda en campo defensivo. (Ver figura 2)

fig02

Otra podría ser “jugamos en el lado contrario al balón”. De esta manera también se fomenta que el jugador “piense” y libere el espacio para volver a ser ocupado posteriormente. (Ver figura 3) A partir de aquí, se pueden introducir otras según la creatividad de cada educador y de las connotaciones particulares de cada grupo en cuestión y del club o colegio.

fig03

Otro aspecto que nos deberíamos preguntar los educadores como responsables de un grupo es si queremos ser conductistas en la enseñanza o, por el contrario, pretender involucrar al niño/a en su aprendizaje. La enseñanza no debería ser unidireccional, sino que el educador y el alumno se necesitan mutuamente para aprender.

Preguntaríamos al grupo cómo sacarían ellos de banda o les pediríamos un dibujo -rellenar una ficha- (el dibujo ayuda a los peques a potenciar su creatividad y a entender el mundo que les rodea) para que lo hicieran según su intuición, y por lo tanto, creyeran más en ello que si fuera simplemente impuesto por el educador. Quizás, las propuestas sugeridas serían extrañas, pero seguro que alguna nos sorprendería y se podría llevar a la práctica como apreciamos a continuación.

- “Podemos juntarnos todos en un punto y el nombre que tú digas, corre rápido a meter canasta” –podrían contestar. (Ver figura 4)

fig04

Podríamos reconducir sus propuestas y ayudarlos a desarrollarlas. Por ejemplo, ese punto que el niño/a indica podría ser el círculo central o el de ambas zonas según cada situación en particular –así aprovechamos y enseñamos partes de la pista de juego- y, también, sugeriremos bautizar ese movimiento colectivo con un nombre “Círculo” para que todos lo reconozcan y sepan cómo actuar cuando el educador lo indique desde el banquillo en un momento dado del partido. Incluso, podríamos hacerlo más fácil y realizar una simple agrupación-dispersión de los niños/as para poner el balón en juego. Y, en una progresión posterior, y para que sean los propios chicos/as los que “lean” la situación que se está produciendo (cómo les están defendiendo), no decir nada para no restarles su iniciativa personal; porque si lo decimos nosotros, “vamos tarde” con respecto a la acción.

Una vez partimos de una situación propuesta por un componente, el resto modificará las suyas y podrán surgir otras. Aquí apreciaremos la inteligencia del grupo; unos copiarán y, otros, propondrán nuevas situaciones según sus experiencias previas (hermano mayor juega, ve partidos en directo de otras categorías o en TV…)

-“¿Y si nos situamos todos en línea frente al balón y le pasamos al que tú digas?” –podrían comentar. (Ver figura 5)

fig05

Esta ubicación creada a partir de la inicial también facilita la recepción del balón en un espacio libre y grande sin oposición defensiva. La bautizaremos con el nombre de “Línea” para que todos la reconozcan.

Es difícil que surjan ideas creativas, pero una vez que aparezcan, deberíamos esforzarnos en reconducirlas para obtener nuevas variantes que enriquezcan la inicial.

-“¿De qué otra manera podríamos colocarnos en línea con respecto al balón?” –podría proponer el educador.

-“Y si la línea la hacemos en fila india” –pueden contestar. “Fila” (Ver figura 6)

Estas agrupaciones que nos pueden parecer triviales en un primer momento, las apreciamos en categorías de formación –como veremos más adelante- y en espacios de juego más reducidos a medida que los jugadores dominan la estructura espacial.

fig06

Esa agrupación la podemos proponer lejos del balón “Lado”, por ejemplo, sobre la línea de banda contraria o, sobre, la línea de fondo “Fondo” facilitando el espacio para recibir (ver figura 7). E incluso, cuando lo dominen, agrupar a tres niños/as en el lado contrario y a uno en el lado balón.

fig07 fig08

O sea, que tan solo la distribución espacial que hagamos de nuestros niños/as sobre la pista de juego “Cuatro esquinas”, comportará una dificultad táctica difícil de superar para la defensa en esta etapa formativa. (Ver figura 8)

Esto nos ayudará a poner el balón en juego sin perderlo y, con la ayuda de algunas normas como hemos indicado antes, “los más cercanos al balón, marchan”, conseguiremos ventajas con relativa facilidad liberando el espacio para que sea ocupado por otro compañero. Ese movimiento puede ser “Horizontal” (ver figura 9), “Vertical”, “Diagonal” o de “Agrupados” en la esquina contraria con respecto al balón.

fig09

1.2. Saque de banda en campo ofensivo

En los saques de banda en campo ofensivo propondremos por ejemplo, “1/2 campo” situándonos tipo “Línea” pero, en campo ofensivo. O “Marcha” como “Cuatro esquinas pero, uno libera un espacio (de las dos posiciones más cercanas al balón) y, los otros rotan las posiciones.

En “Fuera de 6.25m” los niños se ubicarán fuera la línea de 6.25m priorizando la ocupación de ambas esquinas para ensanchar aún más el espacio de la zona y así facilitar los cortes hacia la canasta desde las posiciones centrales. (Ver figura 10)

“2 y 3 cambian”. X2 intercambia su posición –introduciendo el concepto “solo un jugador por espacio”, por lo tanto, si uno viene, el otro, marcha- con X3 dificultando la reacción del defensor de éste; es decir, colocándose delante para facilitar la recepción del balón por parte de su compañero. Mientras tanto, X5 y X1 distraen a sus respectivos pares para evitar las posibles ayudas que se puedan producir. (Ver figura 11)

fig10 fig11

Y, por último, tras el bagaje acumulado, podemos combinar varios conceptos a la vez en la misma acción “Pasocortando”; o sea, X2 libera el espacio (aclara), X3 lo ocupa para finalizar, pero si no puede, X4 corta y lo vuelve a ocupar. El resto de los compañeros, rotan las posiciones. (Ver figura 12)

fig12

 

2. Saque de fondo

En los saques de fondo tras canasta recibida y tras un período inicial de libre exploración, también distribuiremos a nuestros niños/as por el espacio de tal manera que nos ayude a poner en juego el balón y a superar la presión defensiva del equipo contrario.

2.1. Saque de fondo en campo defensivo

En “3-2” destacaremos dos aspectos: desde dónde sacaremos y los dos espacios prioritarios para ser ocupados; los dos niños/as restantes marcharán a las esquinas del campo contrario para ensanchar la pista de juego. En esta circunstancia, los niños/as deberían saber “leer” la defensa y actuar en consecuencia. Si reciben con ventaja espacial no solo la mantienen, sino que la aprovechan; pero, si reciben por debajo de la línea de tiros libres, pueden subir ellos el balón y el resto marcha o devolver el pase al corte del pasador. (Ver figura 13)

fig13

E incluso, este 3-2 lo podemos hacer “3-1-1” situando a un niño/a en el centro del campo para que pueda ofrecer un pase más a la salida del balón y al intercambio (cruce) previo de posiciones iniciados por X4 y X5. (Ver figura 14)

Dicho intercambio de posiciones puede ser normal (cruzando al lado contrario) o en el centro de la zona, vuelven a sus posiciones de origen.

fig14 fig15

O, también, una disposición “1-4” creará dificultades a la defensa posibilitando pases largos aprovechando el espacio libre. En el caso que se reciba por debajo de la línea de tiros libres, miraremos el corte del jugador que saca o todos marchan y el que recibe sube el balón como ya se ha comentado anteriormente (Ver figura 15)

No nos olvidaremos de aprovechar alguna de las disposiciones utilizadas para sacar de banda, como por ejemplo, “Cuatro esquinas” para salvar la presión. (Ver figura 16)

fig16

2.2. Saque de fondo en campo ofensivo

Utilizaremos la distribución “Fuera de 6.25m” para poner en juego el balón desde saque de fondo en campo ofensivo. También podemos introducir intercambio de posiciones: entre las centrales y entre las esquinas y las de centrales; y si no se recibe, rotar y continuar jugando. (Ver figura 17)

fig17

Sabemos que solo disponemos de 5’’ para efectuar el saque y que, posiblemente, pensaremos que no nos dará tiempo pero, desde que “pita” el árbitro hasta que ponemos el balón en juego, podremos distribuirnos por la pista de forma organizada.

¡Si a los niños/as los hacemos partícipes de su aprendizaje, si introducimos conceptos básicos de agrupaciones y dispersiones o viceversa y si utilizamos normas sencillas y fáciles de comprender, nos pueden sorprender!

Sabemos que nos encontramos en la etapa: niño-pelota-canasta, pero este trabajo bien planificado durante la temporada, no nos restará tiempo para tirar a la canasta, para mejorar el bote (que el balón no sea un impedimento) ni para jugar 1c1 (poner en práctica lo aprendido en situaciones reales de juego)

Todo lo que trabajemos hoy con los niños/as (presente), les servirá para mañana (futuro) y, por lo tanto, y como mencioné al principio, será fácil ver algunas de las agrupaciones y dispersiones mencionadas con un mayor control espacial en las categorías de formación (infantiles, cadetes y júniors) e incluso, algunas realizadas con el balón en juego, como apreciamos a continuación a modo de ejemplo:

El Infantil del Real Madrid en el Torneo Infantil de la AESE “Ciutat de L’Hospitalet”, 2015 (Ver figura 18)

fig18

La Selección Cadete Femenina de Castilla y León en Valladolid, 2015. (Ver figura 19)

fig19

O el Júnior del Real Madrid en el Torneo Júnior de L’Hospitalet, 2015. (Ver figura 20)

fig20

 

3. ¿Cómo situar a los niños/as para obtener ventajas en las diferentes situaciones propuestas?

Llegado este momento, podemos quedarnos aquí con lo expuesto anteriormente –que ya es un paso adelante- o, por el contrario, continuar avanzando y a partir de la idea “los niños/as son inteligentes”, que lo son.

Una vez ellos han propuesto y nosotros les hemos ayudado, podemos pedirles que continúen pensando qué virtudes tienen los componentes del equipo, para ello una buena pregunta ya es media respuesta:

- ¿Quién es el más rápido del equipo?
- ¡David! –contestan a la vez.
- ¿Dónde se coloca David para que corra y le pasemos el balón?
- … ¡Cerca! –responde el propio David tras un breve lapsus de tiempo.
- ¿Dónde?
- ¡El primero! –el primero de la fila responde él mismo ante la atónita mirada de sus compañeros.
- El primero, ¿con relación a qué elemento de la pista?
- Con el balón –responde “el capi” que estaba ausente hasta este momento. Pero, por eso es el capitán; porque responde de forma adecuada cuando se le necesita.
- Y, de la canasta contraria que es donde atacamos –dice Rubén que parece que no está pero, ¡no veas cómo le funciona la cabeza!

“El alumno es el centro del nuevo modelo. Los niños aprenden haciendo, son más autónomos, el trabajo es colaborativo, los profesores hacen preguntas, no dan las respuestas…” explica Minerva Porcel directora pedagógica del colegio Claver de los jesuitas en Raimat (Lleida).

Con esta nueva idea surgida “El primero” en relación al balón y a la canasta contraria tras el feedback interrogativo, podemos poner el balón en juego tras saque de banda en las variantes: “Línea”, “Fila” y “Lado” situando al niño/a más rápido del grupo en esa privilegiada posición. Profundizando en esta misma idea pero, a nivel defensivo, intentaremos situar al mejor defensor del equipo contrario “lejos” del balón para que tenga mayor dificultad y no pueda efectuar buenas ayudas. (Ver figura 21) Esta idea la desarrollaremos ampliamente más adelante en el apartado 4 para contrarrestar la presión defensiva que podamos sufrir.

fig21

- ¿Qué más opciones tenemos?
- Martí es alto y fuerte –comenta Rubén muy atento.
- ¿Dónde hace más daño Martí, cerca o lejos de la canasta?
- ¡Cerca! –contesta sin dudar.
- Pues, entonces, pasémosle el balón cuando esté cerca de la canasta.

fig22

La opción “Fuera de 6.25m” se puede jugar para un niño/a alto y fuerte desde saque de banda (ver figura 22) o desde balón en juego si no hemos encontrado otras soluciones (un tiro libre de marca o un 1c1).

- ¿En qué destaca Joan? –insistía de nuevo el educador.
- ¡Bota muy bien! ¡Nos supera como quiere! –respondieron algunos compañeros.
- ¿Qué otro compañero bota como él?
- ¡Mario! –no hubo dudas.
- Pues, ¿qué hacemos cuándo Joan o Mario tengan el balón?
- Nos separamos para que boten –otra vez Rubén dando muestras de su rapidez mental.

La opción “Fondo” se puede jugar cuando tengamos en pista algún niño/a que domine el cambio de mano, finalice muy bien con ambas manos, tire tras bote o porque es capaz de superar a su respectivo defensor y, sobre todo, porque es capaz de tomar decisiones según actúe su defensor directo y mantener la ventaja inicial obtenida. (Ver figura 23)

fig23

- ¿Quién es el defensor más fácil del equipo contrario?
- ¡El 5! –siempre estoy solo; no me persigue porque es muy lento.
- Pues, quiero que estés atento porque jugaremos “Círculo” para ti. (Ver figura 24)


De esta manera, introduciremos la lectura de las ventajas o desventajas que tiene cada uno (física, técnica, táctica o alguna maniobra de despiste) en los diferentes emparejamientos defensivos (1c1) que se produzcan en el partido y, así, poder jugar un “Cuatro esquinas” de forma diferente (libre, horizontal, vertical, diagonal, agrupados o liberar un espacio) según nos convenga por cómo se encuentren situados. (Ver figura 25)

fig24 fig25

Utilizando más adelante ubicaciones y movimientos más complejos se pueden ver situaciones como las siguientes a modo de ejemplo:

El Cadete B del Real Madrid en el Torneo Cadete “Ciutat d’Esplugües”, 2015 (Jugar para un alero alto con ventaja física –de altura- sobre su defensor tras saque de fondo). (Ver figura 26)

O, el Cadete B del CB Joventut de Badalona en el mismo torneo y partido (Jugar interior para un hombre grande con ventaja física –de kilos y centímetros- en su emparejamiento defensivo). (Ver figura 27)

E incluso, llevándolo a la máxima expresión, jugada de banda a falta de 2’’ de la 2ª prórroga en el partido de Euroliga (2014-2015) entre FC Barcelona-Fenerbahce Ulker con el marcador igualado y balón para los de Zeljko Obradovic tras tiempo muerto solicitado “We’ll play until the end for Bjelica”. (Ver figura 28)

fig26 fig27

fig28

 

4. ¿Cómo situar a los niños/as según el nivel defensivo del equipo contrario al que nos enfrentemos para pasar su presión defensiva?

A los equipos contrarios los podemos agrupar en tres niveles de dificultad: A (muy superiores al nuestro), B (igualados pero, un escalón por encima) y C (somos superiores)

En un primer momento, tras canasta recibida, nos organizaremos en 3-2 (tres niños/as se quedaran para sacar-recibir el balón y, 2 marcharán al campo de ataque para ensanchar el campo –hacer el campo grande)

De los tres niños/as que se quedan, habrá uno pequeño, uno mediano y uno grande –en relación a nuestro equipo, no del equipo contrario, ya que un grande nuestro puede ser un mediano o incluso un pequeño del otro-. Así, tendremos diferentes opciones para atacar según si somos superiores en alguno de los emparejamientos que se produzcan como ya hemos comentado anteriormente.

Cuando nos enfrentemos con equipos muy bien trabajados y, por lo tanto, con un nivel defensivo muy superior al nuestro, podemos actuar de dos formas: rendirnos de antemano –la derrota puede ser clamorosa– o, luchar hasta el final e intentar que el partido valga para cuando nos enfrentemos contra equipos de nuestro nivel. Si tienen un buen defensor, nos situaremos en “3-1-1” y lo alejaremos del balón. (Ver figura 29) Si tienen dos buenos defensores –vamos a sufrir-, nos situaremos en “3-2” y también los llevaremos lejos, a las esquinas contrarias. (Ver figura 30) E incluso, si tienen tres, los llevaremos a la línea de fondo contraria o al lado contrario donde recibamos el balón para poder jugar el balón. (Ver figura 31) No quiere decir que aún realizando todo este trabajo, no perderemos el balón a manos de sus jugadores 8, 9 y 10 pero, preferimos tener nuestras opciones. El verdadero nivel de nuestro equipo se demuestra contra equipos que te exigen en ambas fases de juego durante todo el partido y, por lo tanto, en ambos lados de la pista.

Contra equipos igualados preferimos no ayudar a los niños/as tácticamente para que sean ellos los que “lean” las situaciones defensivas que se produzcan y demuestren lo que llevan dentro. O sea, utilizaremos la situación “1-4” para que nos favorezca.

fig29 fig30

fig31

Sin embargo, cuando nos enfrentemos a equipos con un nivel defensivo inferior al nuestro por los motivos que sean (equipo mixto, equipo de primer año, equipo heterogéneo, llevan poco tiempo entrenando-jugando, se han equivocado al elegir el nivel de juego…), deberíamos poner obstáculos a los nuestros para que los intenten superar –no vale para nada ganar de 50 puntos de diferencia-. Podríamos aprovechar para que suban el balón los niños/as menos habituales –intentemos que esto no pase-, intentemos que boten los que necesiten confianza porque no se atreven, que boten los más altos porque no sabemos cuánto crecerán y no queremos hipotecar su futuro, sacaremos el balón solo con pases hasta ½ campo, solo tres pases para pasar ½ campo, solo botaremos con la mano izquierda hasta atravesar ½ campo, solo dos botes por posesión individual… Utilizaremos alguna de estas variantes siempre que las hayamos practicado en los entrenamientos porque de lo contrario confundiremos a nuestro equipo.

Quizás penséis que son demasiadas variantes para ser niños/as tan pequeños (mini), que no son ACBs o NBAs pero, yo solo veo un par de conceptos (agrupados-dispersos y cerca-lejos) repetidos de formas diferentes.

Recordemos que, lo más importante a nivel metodológico es el CÓMO y el POR QUÉ hacemos lo que hacemos. Evitemos decirles todo: qué, cómo y cuándo hacemos las cosas obviando el por qué.

La educación de nuestros niños/as es una gran responsabilidad. De nosotros depende entrenar (ayudar) o adiestrar (repetir órdenes) y así podremos ver situaciones de salida de presión como la siguiente realizada por el Infantil del Real Madrid en el Torneo Infantil “Ciutat de L’Hospitalet” AESE, 2015

Y, me gustaría finalizar con una cita de Johann Wolfgang von Goethe a modo de reflexión final para que cada uno extraiga sus conclusiones: “Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.”

 

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